Instalan en la UNAM Túnel de viento que alcanza rachas de un huracán tipo 4

Instalan en la UNAM Túnel de viento que alcanza rachas de un huracán tipo 4

Instalan en la UNAM Túnel de Viento que alcanza rachas de un huracán tipo 4


Próximo a ponerse en operación, el laboratorio del Túnel de Viento del Instituto de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) es un circuito cerrado rectangular de 38 por 14 metros en el que se harán pruebas de modelos a escala de importantes edificaciones para entender, entre otras cosas, su comportamiento ante fenómenos atmosféricos, como huracanes de categoría 4. Por medio de una turbina genera viento que alcanza velocidades de 110 a 120 kilómetros por hora.

El túnel permitirá tener un control adecuado de velocidad, presión y temperatura del viento. El doctor Roberto Gómez Martínez, investigador del área de Mecánica Aplicada del Instituto de Ingeniería de la UNAM, explica que se trata de una herramienta para obtener información sobre presiones y movimientos que produce el viento en una estructura.

“En grandes edificios del Paseo de la Reforma y la Estela de Luz (en la ciudad de México) se realizaron las pruebas a escala en túneles de viento en Estados Unidos y Canadá. Ahora, en la UNAM podemos brindar ese servicio a un costo considerablemente menor, e incluso se han establecido convenios para realizar pruebas con el nuevo aeropuerto de la ciudad de México, la nueva terminal aérea de Acapulco y otras edificaciones de importancia”.

La culminación de la calibración del Túnel de Viento se contempla hacia la segunda quincena de mayo, al cabo de la cual se iniciará con los servicios a obras civiles como las mencionadas o bien para hacer estudios de confort a fin de conocer cómo fluye el viento entre edificios, en áreas abiertas o en ciertos terrenos. Estas consideraciones que se toman en cuenta ante la construcción de áreas habitacionales en ciertas topografías.

Sin embargo, expone el doctor Gómez Martínez, la principal función del Túnel de Viento de la UNAM no sólo es brindar servicios, sino básicamente la formación de recursos humanos en la materia. “Los estudiantes de cualquier dependencia o universidad son bienvenidos; sobre la calibración del túnel ya se preparan dos tesis al respecto, además participan estudiantes de doctorado. Posteriormente se harán proyectos de investigación por parte de estudiantes y estaremos abiertos a propuestas de la propia UNAM y Conacyt.

“Definitivamente resultará más barato hacer uso de los servicios del túnel en México, y estaremos a la altura de lo extranjeros, si así lo requieren industrias como la automotriz o en proyectos ambientales”.

Inversión en innovación

En 2007, un grupo de investigadores del Instituto de Ingeniería (II) de la UNAM concibió la idea del Túnel de Viento y su construcción inició en 2013 mediante un convenio de colaboración entre la Coordinación de Innovación y Desarrollo de la UNAM y la Alianza para la Formación e Investigación en Infraestructura para el Desarrollo de México, AC (Alianza FiiDEM).

La obra forma parte del Laboratorio de Estructuras y Materiales de Alta Tecnología (LemAT), que a su vez se integra a la red de Centros de la Alianza FiiDEM. Para su construcción se contó con el aporte de Conacyt, 24.4 millones de pesos (mdp) en el equipamiento, 17.7 mdp del Instituto de Ingeniería de la UNAM, 10 mdp de Grupo ICA a la construcción y contribuciones en especie por parte de Cemex.

Ubicado en Ciudad Universitaria, el Túnel de Viento cuenta con dos secciones de pruebas. La primera tiene dos mesas giratorias separadas entre sí por 14 metros; sobre éstas se colocan los modelos a escala de las estructuras o arquitectónicas a estudiar, a fin de hacerlas girar para simular las diferentes direcciones de incidencia del viento.

En la otra sección se realizan pruebas donde el viento fluye a menor velocidad y no se tiene un control tan estricto del flujo como en la primera. Cuando se requiere, en las secciones de pruebas se colocan dispositivos que generan turbulencia.

Los ensayos pueden ser realizados en modelos rígidos y aerodinámicos; en los primeros se estudia la distribución de presiones y en los segundos las propiedades dinámicas de las estructuras. A los modelos se les colocan sensores para medir las deformaciones, velocidades, aceleraciones, temperatura y presiones producidas por el viento. La información generada la analizan expertos que evalúan el comportamiento.

El doctor Gómez Martínez explica que ante la concepción de la idea de la construcción del Túnel, en el II-UNAM se iniciaron cursos de ingeniería de viento hace tres años, mismos que a diferencia de los de diseño eólico dictados en otro tiempo incluyen aspectos como numeración, instrumentación, modelación, y en el que participan especialistas en ingeniería y técnicos académicos en estructuras, mecánica y electro-mecánica, entre otros.

En febrero de 2015 se inauguró el Túnel de Viento, a cuyo evento asistieron el rector de la UNAM, José Narro Robles; José Antonio Meade, secretario de Relaciones Exteriores; Sergio Alcocer Martínez de Castro, el presidente de la Academia de Ingeniería de México, y Alfonso Ramírez Lavín, director General de la Alianza FiiDEM.

La operación técnica estará a cargo del II-UNAM y la administración integral será realizada por Alianza FiiDEM.

Agencia ID.

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