Apuesta la Facultad de Ingeniería de la UASLP a ser una industria del conocimiento

Apuesta la Facultad de Ingeniería de la UASLP a ser una industria del conocimiento

Apuesta la Facultad de Ingeniería de la UASLP a ser una industria del conocimiento


El actual plan de desarrollo de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) ha convertido a la entidad en una verdadera industria del conocimiento, un centro que genera recursos humanos de excelencia.

Actualmente, cuenta con 14 programas de licenciatura y, a decir de su director, maestro Jorge Alberto Pérez González, se incursiona no sólo en áreas tradicionales, como civil y mecánica, sino también en las emergentes que tienen que ver con la hibridación de disciplinas individuales, como mecatrónica o geomática y otras surgidas por la necesidad de atender los problemas ambientales, así como informática, computación, metalurgia, geología, agroindustria, entre otras.

“Todos nuestros programas de licenciatura están certificados a nivel nacional, y seis de ellos internacional; contamos con 13 programas de posgrado de los cuales diez está en el Padrón Nacional de Posgrados de Excelencia de Conacyt” (sic), acota el funcionario.

Agrega que a partir de la reforma energética, la institución participa en la formación de recursos humanos especializados. “En los próximos cuatro años el país requerirá 135 mil especialistas en el sector energético, desde técnicos hasta posgraduados, por ello estamos analizando la posibilidad de abrir un nuevo programa en el área de recursos energéticos, que tendrá que ver con la energía tradicional y alternas. En posgrado se está abriendo una vertiente hacia el uso de energías limpias”.

Sobre el momento en el que se crea la Facultad de Ingeniería de la UASLP, su director refiere que surge en la época en que se da el desarrollo económico estabilizador del país, el llamado milagro mexicano, etapa posterior al surgimiento de instituciones como la Comisión Nacional de Irrigación y la Comisión Nacional de Caminos; la expropiación petrolera estaba en curso.

“Son los primeros años de México hacia la modernidad, en lo que se empieza a crea la infraestructura urbana en todo el país, vivienda, sistemas de alcantarillado, vías terrestres, aeropuertos, obras de ingeniería civil y de otras ramas, que fueron las protagonista de esas obras”, alude el maestro Pérez González.

A pregunta expresa, el director de la Facultad señala que hace 70 años no se tenían mujeres en la matricula, y que las dos primeras entraron a fines de la década de los cincuenta: “hoy contamos con programas de licenciatura, como Ingeniería Ambiental por ejemplo, en los que tenemos un mayor número de damas inscritas que de varones”, acota.

“Seguimos trabajando para formar más y mejores ingenieros. Ello incluye a mejorar nuestra infraestructura, tanto en los procesos administrativos, como en los tecnológicos; seguimos mejorando el reclutamiento de estudiantes, en la movilidad de nuestros alumnos a nivel internacional para que ello abone en su formación integral, que tenga experiencia de lo que en su especialidad se hace en el extranjero”.

El maestro Pérez González recalca la importancia de que los futuros ingenieros conozcan las necesidades de su región para que puedan aplicar los conocimientos que están recibiendo para la solución de esa problemática, con una clara conciencia social y ambiental.

Por otra parte, a través del área de divulgación de la ciencia la Facultad busca acercarse a niños y jóvenes mediante actividades interactivas a fin de que conozcan el ámbito de la ingeniería y que se interesen en ser parte de la misma.

“Alguna vez, el ingeniero Javier Jiménez Espriú mencionó que la ingeniería no es exclusiva de los ingenieros porque es patrimonio de la humanidad, pertenece a toda la sociedad. De manera que volteamos a cualquier lado y todo tiene que ver con la ingeniería, con la creación, con el ingenio, pero de convivir con ella la damos como un hecho, aunque está presente en todos lados. Posiblemente es la actividad más antigua de la humanidad, desde que empieza el hombre a dominar la naturaleza en beneficio propio”, concluye Pérez González.

Raúl Serrano.

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